¡El Tour ofrecía tours en bicicleta guiados, autosuficientes y
sin lujos
SIN LUJOS
Descubrimos la belleza del cicloturismo en México viajando con poco presupuesto, en solitario y en grupos
pequeños, y compartimos esta clase de aventura durante dos décadas. Enseñábamos a los novatos los pormenores del
cicloturismo independiente — nunca usamos vehículos de apoyo — y ofrecíamos rutas y desviaciones desafiantes
para ciclistas experimentados; los itinerarios podían modificarse en ruta según conviniera al grupo.
por la costa del Pacífico, la Sierra Madre occidental, la península de Yucatán
y los estados sureños de Chiapas, Tabasco y Oaxaca.
Comiendo y durmiendo
COMER Y DORMIREn el camino dormíamos y comíamos donde lo hace la gente local
— cuartos sencillos y baratos, pero con encanto. Como regla general, los lugares más económicos casi siempre
tienen un sabor y un encanto más auténticos, y la gente local siempre fue cálida y se sorprendía gratamente ante la
inusual estampa de viajeros en bicicleta. donde lo hace la gente local, íbamos de posada en posada y comíamos
en mercados y fondas del lugar. Nuestros tours en grupo pequeño se limitaban a entre 8 y 10 ciclistas, más tus 2
guías amigables, divertidos y conocedores.
Los tours duraban 1, 2, 3 semanas o más, corrían entre octubre y marzo (y a veces también
en julio), y su dificultad iba de ligera a regular a exigente. Así era un día típico de tour
con nosotros: Un día perfecto…
UN DÍA PERFECTO…Tomas un refrigerio temprano por la mañana y empacas tus alforjas.
Se oye el oleaje rompiendo en la playa mientras sales de tu cuarto. El resto del grupo
ya se está reuniendo en el patio del hotel.
Juntos se ponen en marcha hacia un coro de sonido y color mientras
México despierta. En el camino comes fruta tropical fresca, te detienes a disfrutar una vista imponente, te echas
un clavado en un cenote de aguas cristalinas o exploras una hacienda abandonada.
Pronto haces una parada para desayunar
en una playa impecable o en el restaurantito de un pueblo. Unos huevos a la mexicana de rancho, con tortillas hechas a mano
y salsa casera, te dan combustible hasta la comida. Sigues pedaleando y llegas a unas ruinas mayas, o a una gruta, o quizá
simplemente te detienes a contemplar el océano sin fin desde lo alto de acantilados de cien metros.
A primera hora de la tarde
llegas al destino del día y te vas derecho al colorido mercado a comer. Después de un plato
de chiles rellenos, o de pescado fresco a la veracruzana, exploras el mercado y te maravillas con la increíble
variedad de la oferta.
Vas a tu hotel, te aseas y te instalas. Joel arregla ese rechinido molesto de
tu bici mientras Basil va por un garrafón de 20L de agua purificada para todos. Tras una ducha refrescante,
sales a conocer el pueblo.
Tus andanzas te devuelven al grupo para la cena. Tacos,
quesadillas y guacamole sacian tu hambre, acompañados de una cerveza refrescante o una margarita.
Más tarde te encaminas a la plaza del pueblo, que hierve de actividad — aquí es donde la gente local se encuentra
y convive. Antes de dar la noche por terminada, acuérdate de comprar tu refrigerio de la mañana…
¡Cada minuto era un
momento estelar! Las selvas y los bosques tropicales esmeralda
resuenan con los cantos de aves exóticas. Montañas majestuosas se hunden en el océano Pacífico,
ofreciendo grandes retos y vistas de infarto. Podías surfear, holgazanear en lustrosas playas de arena blanca o bucear
en aguas azul turquesa rebosantes de vida marina y jardines de coral.
Las ciudades coloniales presumen una arquitectura y un arte encantadores. El carnaval estalla en escena
con fuegos artificiales, desfiles animados y música llena de energía. Quédate maravillado ante las muchas antiguas ciudades
mayas y olmecas.
La cultura y la gente de México
LA GENTE DE MÉXICOEn México hay una mezcla increíble de culturas. Alrededor de
50 lenguas indígenas se hablan como lengua materna por más de 7 millones de personas, de las cuales cerca del 15%
no habla español. La gente que conocimos iba de ascendencia puramente española a puramente indígena, y
todo lo intermedio; en algunos lugares también es evidente la cultura africana. Entre los pueblos indígenas que
encontramos están los nahuas (descendientes de los aztecas), mayas, zapotecos, mixtecos, purépechas, huicholes,
tzotziles y tzeltales, aunque la mayoría de los mexicanos son mestizos. Con toda esta diversidad, un rasgo en común: la gente
fue siempre cálida y amigable, y sentía una curiosidad genuina por el viajero montado en bicicleta.
te robarán el corazón y te asombrarán con su increíble diversidad. La enorme variedad de comida y
bebida tentará tu paladar y saciará tu hambre bien ganada.